En Japón, las flores de cerezo han sido un símbolo de los samuráis, asociadas con la valentía, el honor y el sacrificio. Esta interpretación proviene de la forma en
que los samuráis veían su vida como algo fugaz, similar a la flor de cerezo que
florece brevemente pero con gran esplendor.
En muchas culturas asiáticas, las flores de cerezo también simbolizan la esperanza y la armonía, especialmente porque a menudo florecen de manera sincronizada y en gran número, creando un paisaje impresionante de unidad, que trae consigo una sensación de alegría y frescura después del invierno.